lunes, 14 de septiembre de 2020

Dorada a la sal

Muchas veces no nos atrevemos a probar ciertas técnicas en la cocina por miedo a equivocarnos, y ésta puede ser una de ellas, pero si os digo que no vais a probar un pescado más jugoso que éste, y que además sólo vamos a necesitar sal marina para hornear y un poco de agua, entonces ya no os vais a poder resistir.

Además si alguien cree que el pescado quedará salado, eso es porque no lo ha probado, queda en su punto perfecto...vais a ver que fácil.


INGREDIENTES:

- 1 dorada (en este caso de 400 grs.)
- Sal marina para hornear (aproximadamente el doble de peso que el pescado - 800 grs.)
- 1 vaso de agua

PREPARACIÓN:

Precalentamos el horno a 200ºC.

Una vez tenemos el pescado limpio, sin escamas ni tripas, lo reservamos.

Vamos a preparar la sal. Para ello la colocamos en un bol amplio y añadimos la mitad del vaso de agua. Removemos. Debemos conseguir una textura de sal suelta, como si fuera nieve. Para ello podemos ir añadiendo poco a poco agua hasta conseguir esa textura.


A continuación vamos a poner una fina capa de sal sobre nuestra bandeja de horno.


Colocamos encima nuestra dorada.


Y vamos cubriendo con la sal desde la cola hasta la cabeza. La cabeza no es necesaria cubrirla del todo. Vamos a ir apretando la sal hasta que veamos que se ha cubierto por completo.


Ya con el horno precalentado introducimos en la zona media del horno. Horneamos durante 25 minuto a 200ºC.


Ahora vamos a retirar la sal. Para ello lo mejor es utilizar dos tenedores. Vamos buscando el cuerpo del pescado y retirando. Saldrá la sal en bloques. 


A mi me gusta aprovechar y retirar la piel que saldrá sola y servir los filetes de dorada ya limpios.


Acompañamos con una ensalada y el resultado es brutal. 



Pocas veces vais a probar un pescado más jugoso que el preparado con esta técnica. 

¿Os animáis a probar?

lunes, 7 de septiembre de 2020

Bizcocho de queso y arándanos

Me encantan los bizcochos caseros y me gusta probar sabores y mezclas nuevas, y en esta ocasión me he decantado por un bizcocho de queso y arándanos. Es una mezcla fantástica que lo hace jugoso y muy cremoso con ese toque tan particular que le aportan los arándanos.

Perfecto para el desayuno y para acompañar al café de media tarde, seguro que si lo probáis repetiréis.


INGREDIENTES:

- 250 grs. de harina
- 130 grs. de azúcar
- 130 grs. queso crema
- 50 ml. de leche
- 100 ml. de aceite de oliva suave
- 100 grs. de arándanos frescos
- 3 huevos
- 1 sobre de levadura química (16 grs.)
- Esencia de vainilla (opcional)


PREPARACIÓN (En Thermomix):

Ponemos el azúcar (130 grs.) con los 3 huevos y batimos durante 4 minutos  velocidad 4. 

Añadimos el queso crema (130 grs.), la leche (50 ml), el aceite (100 ml.) y un poco de esencia de vainilla. Mezclamos durante 15 segundos a velocidad 6.

Volcamos la harina (250 grs.) y el sobre de levadura química. Mezclamos durante 15 segundos a velocidad 6.

Finalmente añadimos los arándanos frescos y los mezclamos con una lengua pastelera para no romperlos.


PREPARACIÓN (Clásica):

En un bol amplio ponemos el azúcar (130 grs.) con los 3 huevos y batimos con unas varillas eléctricas durante unos minutos.

Añadimos el queso crema (130 grs.), la leche (50 ml), el aceite (100 ml.) y un poco de esencia de vainilla. Volvemos a mezclar con las varillas durante unos segundos hasta que se integren por completo.

Volcamos la harina (250 grs.) y el sobre de levadura química. Batimos hasta conseguir una masa homogénea.

Finalmente añadimos los arándanos frescos y los mezclamos con una lengua pastelera para no romperlos.

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En esta ocasión lo voy a prepara en un molde de silicona tipo plum cake que previamente habré engrasado y enharinado para que luego pueda desmoldarlo con facilidad.


Con el horno precalentado lo vamos a hornear durante 45 - 50 minutos a 180ºC.


Tened en cuenta que según el molde que utilicemos tardará más o menos tiempo, lo mejor para asegurarnos es que cuando veamos que está dorado lo pinchemos en el centro con un palillo. Si vemos que sale seco es el momento de sacarlo.


Dejamos que se enfríe y desmoldamos.

Vamos a obtener un bizcocho sabroso y suave gracias al queso crema y con un toque ácido que le aporta los arándanos.


Toda una delicia.

¿Os animáis a probar?

lunes, 31 de agosto de 2020

Carbonara de calabacín

Volvemos a la cocina italiana de la mano de una receta vegetariana, con una versión de la clásica y genuina carbonara (la que no lleva nata) pero con una variante de calabacín en lugar del clásico guanciale (o panceta).

El resultado son unos espaguetis fantásticos que se preparan en apenas 10 minutos y que seguro incorporaréis a vuestro recetario.


INGREDIENTES (para 2 personas):

- 200 grs. de espaguetis
- 1 calabacín
- 60 grs. de queso pecorino o parmesano
- 4 yemas de huevo
- Pimienta negra
- Sal
- Aceite de oliva


PREPARACIÓN:

Comenzamos cociendo la pasta. En una olla con abundante agua hirviendo y sal ponemos nuestros espaguetis. El tiempo de cocción será el que marque nuestro fabricante (aproximadamente 8-10 minutos).


Mientras vamos a preparar nuestro calabacín. 

Lo lavamos bien y lo cortamos en rectángulos no muy grandes, más o menos del tamaño de la panceta que se preparara en la variante con carne.

Como dos minutos antes de terminar de cocinar los espaguetis ponemos el calabacín a pochar en una sartén con aceite de oliva. No debemos cocinarlo más tiempo ya que queremos que queden duritos.


Por otro lado, mezclamos las yemas con el queso. Batimos bien. Y le añadimos una cucharada del agua de cocción de la pasta. Al estar el agua casia 90 grados nos ayudará a pasteurizar el huevo evitando cualquier riesgo. Mezclamos bien y reservamos.


Una vez cocinado nuestro calabacín, añadimos pimienta negra y algo de sal. No salamos antes porque no nos interesa que suelte agua. Cocida la pasta la incorporamos a nuestra sartén y dejamos que se cocine junto durante unos segundos.


Apagamos el fuego y le añadimos la mezcla de huevos y queso que teníamos reservada.


Incorporamos un par de cucharadas del agua de cocción de la pasta parra conseguir una salsa suave y brillante.


Emplatamos y rallamos un poco más de queso por encima. Servimos bien caliente y a disfrutar.

¿Os animáis a probar?

lunes, 24 de agosto de 2020

Tarta de Dulce de leche

Hoy es el cumpleaños de mi mujer, que está hecha una niña y sólo cumple 40!!!! y qué mejor que celebrarlo con una tarta...

Me encantan las tartas que no llevan horno, ya que son muy fáciles de preparar y siempre quedan bien. En esta ocasión la vamos a hacer de dulce de leche, muy usado en latinoamérica, que no deja de ser una variante caramelizada de la leche, y que lo hacen realmente adictivo.

El molde utilizado tiene un diámetro de 23 cm. y es desmoldable por lo que facilitando así su presentación.


INGREDIENTES:

Para la base:

- 200 grs. de galletas de avena (podemos usar otras)
- 80 grs. de mantequilla

Para el relleno:

- 500 ml. de nata para montar
- 400 ml. de leche
- 300 grs. de dulce de leche
- 2 sobres de cuajada

Crumble para decorar: 

- 50 grs. de galletas
- 50 grs. de almendras o nueces (o ambas)
- 25 grs. de mantequilla
- 25 grs. de azúcar
- Canela en polvo


PREPARACIÓN (En Thermomix):

En el vaso de la thermomix trituramos las galletas a vel. 5 y la mezclamos con la mantequilla derretida. Presionamos bien ayudándonos del culo de un vaso para cubrir la base del molde.


A continuación, con el vaso limpio echamos el dulce de leche, la nata, la leche, el azúcar y los sobres de cuajada, durante 8 minutos, 90ºC a vel. 5.


Una vez tengamos la mezcla la volcamos sobre la base de galletas. Para ello, utilizaremos una cuchara del revés, de este modo no se nos romperá la galleta.


Dejamos templar un poco, y lo llevaremos al frigorífico durante al menos 4 horas. Yo suelo dejarlo de un día para el otro.

PREPARACIÓN (Clásica):

Trituramos las galletas con ayuda de una batidora y mezclamos con la mantequilla derretida. Presionamos bien ayudándonos del culo de un vaso para cubrir la base del molde.

A continuación, en una olla vertemos el dulce de leche, la nata y la leche (removemos bien hasta que el turrón se deshaga). Reservamos medio vaso de leche para disolver los polvos de la cuajada y lo añadimos a la mezcla anterior.

Por último, echamos el azúcar removiendo bien para que no se pegue, hasta que hierva.

Una vez tengamos la mezcla la volcamos sobre la base de galletas. Para ello, utilizamos una cuchara del revés, de este modo no se nos romperá la galleta.

Dejamos templar un poco, y lo llevamos al frigorífico durante al menos 4 horas. Yo suelo dejarlo de un día para el otro.

PREPARACIÓN DEL CRUMBLE:

En un bol picamos las galletas y los frutos secos. El tamaño un poco al gusto. En este caso los hice bastantes grandes, pero en futuras ocasiones lo picaré un poco más que queda más elegante.

Después añadimos el azúcar, la canela el polvo y la mantequilla a temperatura ambiente. Mezclamos bien con un tenedor y ya lo tenemos listo. 

Perfecto para rematar nuestra tarta.


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Con la tarta bien fría repartimos el crumble por encima en el momento de servir y a disfrutar. 


Tiene un sabor que la hace realmente adictiva...


... y el toque de crumble crujiente le da un punto fantástico. 

¿Os animáis a probar?

lunes, 17 de agosto de 2020

Helado de mango (sin heladera)

Muchas veces no queremos preparar helados caseros con la excusa de no tener heladera o porque lo vemos muy complicado, pero si os digo que este helado sólo lleva mango, un poco de agua y unas cucharadas de miel...a que ya no tenéis excusa...

Lo mejor es prepararlo la noche anterior y el resultado es un helado con sabor a mango y de una cremosidad increíble. 


INGREDIENTES:

- 2 mangos
- 100 ml. de agua
- 2 o 3 cucharadas de miel

PREPARACIÓN:

Lo primero será pelar el mango. 

Para quien nunca haya comido un mango, lo que vamos a hacer es a cortarlo a lo largo pero dejando como un dedo de la parte central del mango, que es donde tiene el hueso. 

De esta forma tendremos dos mitades que podemos aprovechar y una tercera que desechamos.

A las dos mitades, le damos unos cortes a la largo y sobre éstos nuevamente repetimos los cortes, consiguiendo unos cuadrados.


Ahora con una cuchara vamos a pelar los trozos de mangos.


Repetimos la operación con el otro mango.

Llevamos los trozos a un tupper y dejamos en el congelador toda la noche.


Al día siguiente, ponemos los trozos de mango congelado sobre una picadora y añadimos el agua y la miel.  Trituramos hasta conseguir una masa homogénea y cremosa.




Volvemos a llevar al congelador por espacio de 1 hora.


Después de este tiempo ya podemos disfrutar de un helado cremoso...



... sin apenas grasa y con un sabor fantástico a mango.


¿Os animáis a probar?